Posteado por: Administrador | 20 noviembre 2013

Marta, Marta, ¿por qué te preocupas por tantas cosas? Hay algo más importante


Por Marcos Antonio ( mbdorner@gmail.com )

Bendito sea Dios que ilumina nuestro camino hacia Su voluntad. Hoy vamos a reflexionar sobre un pasaje, el cual dice:

38 “En su viaje hacia Jerusalén, Jesús y sus discípulos pasaron por un pueblo. Allí, una mujer llamada Marta recibió a Jesús en su casa. 39 En la casa también estaba María, que era hermana de Marta. María se sentó junto a Jesús para escuchar atentamente lo que él decía. 40 Marta, en cambio, estaba ocupada en preparar la comida y en los quehaceres de la casa. Por eso, se acercó a Jesús y le dijo:  —Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola, haciendo todo el trabajo de la casa? Dile que me ayude. 41-42 Pero Jesús le contestó:  —Marta, Marta, ¿por qué te preocupas por tantas cosas? Hay algo más importante. María lo ha elegido, y nadie se lo va a quitar.”

Desafortunadamente es    muy fácil preocuparse por    muchas cosas como Marta y  dejar de lado los MÁS  importante. Sin duda era  importante que Marta se  preocupe por las cosas de la  casa, pero más importante era  estar con Jesús y aprender de  Su palabra. María tenía un  corazón muy entregado a  Dios, había puesto a Dios en  primer lugar. María estaba  alimentándose del verdadero  “pan” del cielo, que era Jesús.  El salvador nació en Belén,  que significa “Casa de pan”, de  ahí vino la abundancia de  provisión de Dios, en el  Mesías.

Pero lamentablemente, aunque la gravedad de la tierra es 9,78 m/s² para muchos es más que eso y los lleva a preocuparse de las cosas terrenales en primer lugar, despojando el lugar sagrado de Dios. Al hacer esto, “nos hemos creado un ídolo ante el Señor”. Si tu trabajo, tu estudio o cualquier otra actividad no te da tiempo para buscar a Dios en PRIMER lugar cada día, para leer y meditar en Su palabra, para estar en Su presencia…… estás ocupado(a) en muchas cosas importantes pero desechando la más importante: La presencia de Dios y Su palabra.

Actuar así es como en otra parábola (Mateo 13:22) tener la semilla que creció junto a espinos, dado que el afán de estos tiempos y el deleite en las riquezas, nos desvían de Dios. Dios no nos creó para que trabajemos o estudiemos, eso fue una tarea extra al plan y este es que seamos para la alabanza de Su gloria, para que le adoremos (le sirvamos).

En otra historia del evangelio, esa misma María estaba con Jesús y los discípulos y ella derramó un frasco lleno de perfume al Señor. Lo normal en ese tiempo era que al tener un invitado de honor, se derrame gotas de perfume, pero ella lo dio todo. El valor del frasco total era más que un sueldo anual de un jornal y  los discípulos se escandalizaron porque ese frasco se pudo vender y dar el dinero a los pobres. Pero Dios quiere que derrames toda TU vida a Él, no gotas, no un poco, no a medias. TODO.

Estás hecho a la  imagen  del Dios  victorioso y  todopoderoso, ¡Refleja  lo bello de quien estás  creado! Hoy es el día  para servir a Dios, no  mañana, porque en este  segundo tu corazón late  gracias a Dios y nadie  sabe si seguirá latiendo,  sólo Dios. Él nos ha  dado todo lo que tenemos y somos, ¿Cómo no le daremos toda nuestra vida a Él? Puede que por falta de sabiduría nos hemos llenado de tareas y responsabilidades y eso no nos permite tener un “Encuentro” con Dios diario, por eso es importante pedir a Dios sabiduría y buscarla, para administrar bien nuestra vida y nuestro tiempo.

Un llamado a la entrega total

6 »Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. Tú, tus hijos y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga vida. Escucha con atención, pueblo de Israel, y asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus antepasados, te lo prometió.

»¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor.[a] Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio. Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad. 12 ten cuidado de no olvidarte del Señor, quien te rescató de la esclavitud de Egipto. 13 Teme al Señor tu Dios y sírvele a él.  Deuteronomio 6:1-9, 12-13a

Como dijo un ministro de Los Navegantes:  “Lo más importante es que lo más importante siempre sea lo más importante”….  tu decides como termina esta historia………

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